Exposiciones
- 2008: Camino Peregrino - Leon
- 2007: Camino Peregrino
- 2006: Infaction
- 2005: Caminos Revividos
- 2004: Las Cuatro Estaciones
- 2003: Exposición
virtual Señales
- 2003:
48º Salon Montrouge
- 2003/2002: Caminos
Recogidos: Época Galeria de Artes y Museo Nacional de Bellas Artes
- 2001: Galerie Lafayette -
2001: Parcours, Récoltes - 2000:
La Maison Du Temps
- 1999: Hilo
de las Cuentas y Cargador de Perlas
- 1998: El Círculo y el
Punto, El Punto y el Círculo |
Parcours, Récoltes
Caminos Recogidos
Espacio Multiusos de la Embajada de Brasil - Berlín 11/2001
Galerie Debret - París 11/2001
La Petite Galerie - Bruselas 10/2001
Fueron
innumerables las tarjetas recogidas durante diez años de incontables
idas y venidas. Llaves de hotel, tarjetas telefónicas, tarjetas de
visita, tarjetas de embarque, tarjetas de crédito, en fin, toda una
serie de pequeños rectángulos de papel o plástico que
resultan inseparables de algún recuerdo, algún desafío,
alguna ciudad.
Son tiempos vividos, caminos recorridos. Son toques, ruidos, voces, emociones
compartidas, nostalgias suavizadas. Se les dio un nombre: Recorridos,
Recogidos (Parcours Récoltes).
Las tarjetas incluyen varias imágenes: de flores, ciudades, paisajes,
pájaros... Una de ellas, no obstante, me fascinó especialmente:
en Alemania, mientras telefoneaba a alguien que ya no recuerdo quién
era, la tarjeta telefónica me mostraba una boca misteriosa, que podía
estar sonriendo con ironía o complicidad. A partir de esta tarjeta,
desarrollé todo un trabajo de relectura de ese momento mío.
Christina Oititica
Delirio en rojo
Ella es brasileña, hecho que no sorprenderá a nadie una
vez conocidos los colores de su preferencia.
La obra de la artista, expuesta en Bruselas por primera vez, es un auténtico
carnaval de Río de Janeiro conformado de imágenes delirantes,
de extravagantes pájaros, locas flores, ritmos endiablados, y excesos,
todo ello digno de los cariocas más inflamados.
Cuando nos digan además que se trata de la mujer de Paulo Coelho,
el novelista alquimista, la gente terminará de comprender
el ardor de esta señora. Christina no se limita a mostrar
una obra explica su marido escritor ; ella muestra un pedazo
de cada una de nuestras vidas, empleando sus colores y su alma.
La artista creó su tendencia artística actual (pues ya hubo
otras) a partir de tarjetas magnéticas: de crédito, de teléfono,
o de embarque, rescatadas a lo largo de los tiempos y las circunstancias.
Ella las utilizó y multiplicó en un escenario siguiendo
las indicaciones de sus fantasmas. Muy crédula, casi mística,
nos trae una eterna erupción sinfónica en rojo de bocas
y corazones.
Sus obras (tanto óleo sobre tela como técnicas mixtas en
cojines y objetos) tienen títulos como: lluvia de rosas,
corazón de color, boca de jaspe con cadena cromada
y perlas, corazón de cuarzo con alambres...
Con esto es suficiente, ¡no hacen falta más ejemplos!
A pesar de la semejanza de los temas, cada obra es diferente.
Textos en todas las lenguas, del chino al persa, del español al
portugués, decoran las telas. En ocasiones pueden encontrarse textos
de Paulo Coelho intercalados con pequeños corazones en hilos dorados
y decorados con tul y encajes. A veces, un chip electrónico nos
hace recordar su silencioso mensaje.
Desde 1980, Christina Oiticica ha expuesto poco en Europa y mucho en América
del Sur, donde su sensibilidad desbordante sin duda se adapta mejor al
espíritu del lugar, lo que no podría ocurrir en la vieja
Europa, que perdió su atractivo de tanto mirarse al espejo. Su
obra tiene olor a pasión, a insensatez, a violencia, a sentimientos...
No podemos negar cierta dosis de poesía a estos desbordamientos
pseudometafísicos, sin muchas tonalidades, pero que le confieren
al rojo una realidad simbólica y fascinante.La Petite Galerie
1, rue de Livourne (Place Stéphanie). Hasta el 28 de octubre
de martes a sábado de 14h30 a 18h30 y domingos de 11h a 13h.
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