Exposiciones
- 2008: Camino Peregrino - Leon
- 2007: Camino Peregrino
- 2006: Infaction
- 2005: Caminos Revividos
- 2004: Las Cuatro Estaciones
- 2003: Exposición virtual
Señales
- 2003: 48º Salon Montrouge
- 2003/2002: Caminos
Recogidos: Época Galeria de Artes y Museo Nacional de Bellas Artes
- 2001: Galerie Lafayette
- 2001: Parcours, Récoltes
- 2000: La Maison Du Temps
- 1999: Hilo de las Cuentas y Cargador
de Perlas
- 1998: El Círculo y el
Punto, El Punto y el Círculo |
Jornal O Diário da Manhã
Misticismo Sensual
A
partir de hoy a las ocho de la tarde, el público puede visitar
la exposición Caminos Recogidos, de la artista plástica
Christina Oiticica, en Época Galería de Arte. Los trabajos
de esta artista ya pasaron por grandes galerías de Europa y Estados
Unidos, y ahora se presentan ante el público de Goiania.
La obra de Christina está cargada de una religiosidad sensual.
Aunque a primera vista parezcan elementos discordantes, Oiticica consigue
relacionar colores calientes a las referencias del universo femenino y
a los símbolos del cristianismo sin escandalizar al espectador.
Hubo un antes y un después en el estilo de la artista marcados
por un hecho que comporta religiosidad y devoción. En 1990, Christina
realizó el Camino de Santiago de Compostela siguiendo los pasos
del escritor Paulo Coelho, con el que está casada desde hace 23
años.
El camino místico realzó tanto la religiosidad como la feminidad
de su obra. A pesar de tratarse de un camino muy masculino, o tal
vez justamente por eso, fue allí donde descubrí hasta qué
punto el universo femenino siempre había formado parte de mi trabajo
y de qué manera la religiosidad también estaba presente
con obras que retratan a Nuestra Señora, al Sagrado Corazón,
a Juana de Arco... La peregrinación me hizo consciente de esto,
reflexiona.
Desde entonces siempre procuró unir espiritualidad y pasión.
Cuenta que en una de esas experiencias homenajeó a Juana de Arco
usando la imagen de la santa en mujeres de diversas nacionalidades y características,
como una musulmana, una geisha, o una habitante de una favela. Mucha
gente se escandalizó y dijo que estaba profanando la imagen de
la santa. Pero no se trata de eso: yo creo que la divinidad forma parte
de todo el mundo sin importar cómo la gente viva, justifica.
Hoy en día, Christina Oiticica define su obra como algo extremamente
inclinado a la naturaleza como gran madre de todos los seres vivos.
Para plasmar más concretamente estos sentimientos, enterró
alrededor de cuarenta lienzos, objetos y esculturas en lugares inusitados
como debajo de piedras, en el lecho seco de un río, bajo el agua,
o simplemente bajo la tierra.
“Quiero
observar la acción de las cuatro estaciones en las telas implicando
a los diferentes elementos de la naturaleza, explica. Christina
reveló que está buscando un lugar en Goiania para enterrar
una de sus obras. Dentro de un año, aproximadamente, se desenterrarán
las telas y se expondrá el conjunto. Tal proceso será registrado
en vídeo y formará parte de la muestra.
Viviendo en una región de los Pirineos franceses, Christina tiene
la oportunidad de vivenciar las estaciones de forma bastante definida,
y eso le fascina. Como ella y Paulo Coelho viven en un hotel mientras
permanecen en los Alpes franceses, Christina no mantiene allí un
taller. Las grandes telas son pintadas al aire libre, incluso en época
de frío.
Según ella, esto tuvo su lado positivo, pues la forzó a
emplear otras formas de arte, como la instalación, el collage o
la fotografía, y también a recurrir a otras herramientas,
como es el ordenador.
ALGUNAS OBRAS INCLUYEN TEXTOS SELECCIONADOS DEL MARIDO
La
influencia de Paulo Coelho en la obra de Christina se aprecia con facilidad.
Trechos y símbolos místicos recurrentes en los libros de
Coelho han sido llevados a las telas. Cuenta Christina que la espiritualidad
fue la primera afinidad entre ambos. Siempre he cultivado la intuición
y a pesar de haber sido educada en un colegio protestante y de tener algunos
prejuicios, siempre he sido muy mística.
Christina recuerda que, cuando se conocieron, Paulo Coelho estaba un poco
asustado con el misticismo a causa de algunas experiencias de magia negra
vividas con Raul Seixas. Creo que le ayudé a volver a vivir
su espiritualidad sin miedo, dirigiéndola hacia lo positivo. Entonces
él descubrió que sus conocimientos habían madurado,
y decidió volver a escribir.
Ella recorrió el Camino de Santiago cuatro años después
de que Paulo Coelho hiciera lo propio, y desde entonces decidieron ir
a vivir a un lugar más cargado de espiritualidad. La región
de los Pirineos era donde se habían dado las apariciones de Lourdes
y además hace frontera con España.
Para ella, los trabajos de ambos guardan cada vez más estrecha
comunión. Chritina afirma que la exposición Caminos
Recogidos y Once minutos, el último libro de Paulo Coelho,
tienen mucho en común. Además de mostrar la unión
de lo espiritual y lo material, las dos obras se basan en mujeres y en
sus vidas diarias.
Vea también
|
|