![]() |
|
Trabajos - Camino de Santiago - Sète - St. Moritz 2008 - Camino de Kumano |
Camino de Kumano El Camino de Kumano es una tierra sagrada, con templos taoístas y budistas, varios portales y muchas leyendas – es un local de peregrinación tal como el Camino de Santiago. Allá la naturaleza es sagrada – ella impone su ritmo. Como he dejado más de cien cuadros durante dos años en los 800 kilómetros del Camino de Santiago, el departamento de turismo de Santiago de Compostela en España y la Prefectura de Tanabe, en Japón, me invitaron para también enterar mis cuadros en el Camino de Kumano. Supe, más tarde que es una tradición de los monjes de las montanas de Yamabushi enterar sus sūtras y objetos sagrados en estas montanas, hoy patrimonio de la humanidad. Mi trabajo fue recibido con mucha naturalidad y respeto. El Camino de Kumano y Santiago son considerados hermanos, semejantes entre sí. Pinche en las imágenes para ampliarlas
Llevé 15 telas, ocho ya prontas, inspiradas en los antiguos dibujos del pintor japonés ITO Jakuchu (1716 – 1800). Trabajé en los propios locales en los cuales iba a “plantar” los cuadros, con pigmentos naturales y vegetales, también inserí varios ideogramas aprendidos durante el viaje. Fui a una exposición en Paris y me enamoré por el trabajo de ITO Jakuchu. Él no solamente retrataba la naturaleza en su exuberancia como también rebelaba las acciones del tiempo en las hojas y flores. Me pareció así muy semejante a mi trabajo. Cuando llegó la invitación para ir a Kumano, me pareció que sería el momento ideal para homenajear ITO Jakuchu. Tuve mucho placer en finalizar esta actividad. Todo fue tan intenso que al volver de Japón, tenía la impresión de estar en un estado de gracia. Pinche en las imágenes para ampliarlas
El criterio para la selección de los locales fue escogido en función de la importancia histórica o por estar cerca de un punto importante. Las telas fueron enteradas en Boku, Miharashidai, Bijutsu Kan y en las montañas Yamabushi. También dejé mi intuición guiar-me en este recorrido. Pinche en las imágenes para ampliarlas
Un monje sintoísta me dio un espejo y me dijo que todas las veces que mirase, estaría mirando mi corazón. En los templos sintoístas no existen imágenes en los altares. En uno de ellos existe una ventana por la cual podemos ver una cascada grandiosa y sagrada. Un ejemplo: dejé algunas telas en una huerta, contigua a un restaurante orgánico – que tenía una comida deliciosa preparada por dos jóvenes agricultoras. Escogí exactamente el local donde eran plantados los rábanos. Pensé que una vez cogidos y preparados transmitirían la energía de mi trabajo a la comida que sería hecha para los frecuentadores del local. Allí puse cuatro cuadros: uno de girasol, otro con hortensias y trabajé los otros dos con algunos pigmentos y vegetación del área. Este lugar se llama Boku. Pinche en las imágenes para ampliarlas
En Japón fui recibida con mucha naturalidad y respeto ya que en la región habían monjes que como yo enteraban sus sūtras. El más fascinante de este viaje – además de la naturaleza harmónica y de la arquitectura de los tempos – eran las personas. Para ilustrar: las dos agricultoras que plantaban y preparaban la comida; los monjes, que en su generosidad, siempre nos ofrecían regalos, como el espejo. En un otro templo budista, también próximo de la cascada, había un pequeño altar con la imagen de un hombre y de un bebe gateando: esto realmente me fascinó ya que la estampa tenía un aspecto sublime. Entré en este tiemplo y fijé que había varios juguetes, caramelos y dulces que eran ofrecidos a los espíritus de los niños. En este momento, apareció un monje muy anciano que tentó comunicar conmigo por medio de los juguetes: primero me dio un sobre y después, sonriendo, una caja. Cuando la abrí, vi que era un dibujo representando el año del buey chino y había un pequeño paquete de caramelos de azúcar de caña mascada – como los que vi ofrecidos a los niños. Los artesanos parecían personajes de manga, tenían la apariencia de ángeles. Además de todo eso, vi en una pequeña tienda perdida en las montañas una pulsera con tres símbolos: una virgen, una pelota y una llave, los mismos que había encontrado antes en las calles de Ginebra antes de viajar. Al ver esta pulsera japonesa de coro trenzado, sentí la impulsión de comprar-la y noté un casal que se aproximaba. Cuando dije que quería adquirir la pulsera, ellos dijeron que eran los artesanos que hacían los objetos de la tienda. Se emocionaron mucho por el hecho que me encantó su trabajo y así me dieron unos colgantes de frutos hechos con flores de algodón, tan delicados como ellos. Sentí que eran espirituales y buenos como ángeles. El señor Urano – y toda su equipe de la oficina de turismo – también fue de una gentiliza única, mostrando-me las comidas regionales y los ryokans (hospedarías típicas japonesas) con baños de agua caliente traída de los volcanes. Me pareció particularmente curioso el humo que sale del rio de aguas transparentes. En el aeropuerto tuve una agradable sorpresa al ver que me llevaron regalos: un lindo cinturón de seda, utilizado para cerrar el kimono y el té verde con granos de arroz. De la misma forma, en la visita que hice al prefecto de Tanabe, gané un abanico y una botella de sake. En Japón las personas son muy educadas y una de sus tradiciones es la oferta de regalos. Pinche en las imágenes para ampliarlas
Vi un ritual de veras interesante en la ciudad de Hogu. Algunos hombres bajaban de la montaña empinada durante la noche, con antorchas en las cuales estaban escritos los nombres de sus familias y la profesión de cada uno de ellos. En el fin del trayecto ellos salen como verdaderos héroes, a pesar de las varias heridas. Este es un ritual de pasaje en el cual el hombre demuestra su coraje. Es muy bonito en la oscuridad ver el efecto del fuego, de la ropas blancas y de las antorchas que hacen un sonido distinto cuando se chocan. Normalmente, mucho sake es bebido antes de empezaren la bajada de la montaña. Pinche en las imágenes para ampliarlas
Siempre es una sorpresa. Nunca sé el resultado de las telas antes del momento en que son desenterradas. Esto siempre crea en mí una gran emoción. Esto porque la tela no solamente es transformada físicamente pero también porque adquiere toda la energía de los peregrinos y del local. Pinche en las imágenes para ampliarlas
| |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||