Primavera 2008
Siempre trabajé con los signos del femenino y en el inicio de manera inconsciente. Siempre utilicé los signos de la nutrición de la vida, de la fecundidad, de la espiritualidad maternal y del universo femenino. Esto puede ser visto en mis exposiciones “El Círculo y el Punto, el Punto y el Círculo”; “Cargador de Perlas”; “Casa del Tiempo”; “Nascida del Venere” y en muchos otros trabajos que desarrollé.
Cuando fui vivir en los Pirineos, no tenia al principio espacio en el atelier, visto que vivía en un hotel. En esta ocasión tenía una exposición en París y necesitaba pintar unas grandes telas. Empecé así a llevar-las para el campo y me un día me di cuenta que una hoja cayó en el trabajo y colorió la tinta, lo que me gustó.
En esta época tenía una tela de diez metros y fue en este momento que surgió “Las Cuatro Estaciones”, una tela que llevé para la floresta y que iba abriendo y pintando a cada estación, además de siempre cubriendo con la tierra, ramas y piedras. Paralelamente quise ampliar este proyecto y fui dejando otras telas en los lechos de los ríos secos - que después se iban cubriendo por el agua; otras alrededor de arboles, etc.
Como soy una peregrina por naturaleza - caminé además hasta Santiago de Compostela en 1990 - sentía que mi trabajo tenía que salir de las cuatro paredes de mi atelier. Me asocié a la Naturaleza y mi trabajo empezó a recibir su huella digital.
Creo que es una poderosa asociación porque cuando voy a retirar un trabajo, que sea en Amazonia, en los Pirineos o en el Camino de Santiago, siempre me emociona lo que la mano invisible de la Naturaleza hace con los originales.
Creo que un arte inimitable y único, en cada caso el arbitrio de las aguas, de los vientos y el misterio de las piedras y de la tierra interactúan de una manera única sobre mi trabajo.
Muchas veces traigo el cuadro ya hecho para ser puesto en la tierra, otras veces utilizo materiales del proprio local como fue el caso de las flores de la primavera en el Camino de Santiago, del viento y del mar de Sète. Hago mi parte del trabajo y este vuelve a la tierra, cumple un periodo telúrico de gestación y después es retirado.
Trabajar con la “Tierra” es para mí trabajar con el sagrado, con la Grande Madre, la Inmaculada Concepción.
Mis telas son como semillas que se van a transformar. El producto final de todo esto es muy importante para mí. A pesar de haber “perdido” para el Camino de Santiago 10 cuadros - y para los Pirineos y la Amazonia uno para cada - para mí no es solo el aspecto visual que cuenta, pero si toda la energía que ocurre en esta transformación.
En el Camino empecé a trabajar con metales, quiero cada vez utilizar materiales mas y mas resistentes. Aun es el principio y necesito así esperar para que el tiempo me revele los frutos de esto.
No he escogido el cobre por acaso – hace siglos los alquimistas lo utilizaban como símbolo. Este mismo símbolo representa el planeta Venus, la diosa Griega Afrodita y el género femenino.
13/05/08
Enterramiento
Desentierro
17/05/08
Desenterré el corazón y otros cuadros en el Cebreiro
|