|
En seguida fuimos a Castrojeriz. Hacía un viento muy fuerte. Era alucinante. Yo sólo había sentido un viento semejante veinte años atrás, en Irlanda, cuando varios barcos naufragaron y se produjeron varias muertes.
Los cuadros de Castrojeriz desaparecieron, no quedó ningún vestigio, igual que en los dos lugares anteriores. Me quedé petrificada pensando: no voy a tener cuadros para la exposición del 13 de marzo.
El 30 de enero, a San Juan de Ortega. Ya se podía pasar por la carretera que antes estaba cerrada. Pero había ocurrido lo mismo: en esta ocasión restaba algún vestigio, pero el Camino se había quedado con los cuadros. Y esos cuadros, que ya no existen, eran justamente los que había puesto en el folleto de divulgación.
En enero, era verdaderamente difícil recoger las telas del Alto del Perdón y de la Virgen del Camino. Esperaría hasta marzo.
Al día siguiente decidí ir a Vilorio de Rioja para realizar algunos trabajos, durante una noche, en la casa en la que nació Santo Domingo, que está totalmente destruida. Llevé para allá también la tela que había enrollado en el árbol en Santo Domingo de la Calzada. Y trabajé también con otras dos telas menores, una en tonos azules y la otra en verdes. Por primera vez, trabajé con el fuego en el Camino de Santiago. Dejé allí estos cuadros durante una noche.
SANTO DOMINGO DE LA CALZADA – JANEIRO 2007
Nos quedamos varias noches en Santo Domingo. Durante la primera noche aún caía la nieve, hasta el punto de que al día siguiente Orietta y Acacio se quedaron aislados en su pueblo.
Fuimos hasta el río, donde había dejado la tela larga con la historia del Santo, en el lecho seco del río. Intentamos encontrarla, pero desistimos, pues la nieve seguía cayendo.
Entonces resolvimos hacer un cuadro con la nieve que iba a caer durante la noche: enrollé otra tela en un árbol, y pasamos el bastón para marcar los pliegues, como se hace con los grabados en madera. Fue una gran integración entre el trabajo, la nieve, el frío y la naturaleza.
La potente energía de ese momento logró que ni Paula ni yo sintiésemos nada que no fuese el esfuerzo propio del trabajo durante tres frías horas en las que no paró de nevar.
Al día siguiente volví con Acácio para intentar encontrar la tela del río, puesto que ya había parado de nevar. Y gracias a él fue fácil encontrarla.
La tela tenía un material diferente al de las otras que había hecho hasta entonces y, a pesar de que ya había trabajado con materiales diferentes, nunca antes había sucedido aquello: toda la parte tratada de la tela, la zona donde yo había pintado, se despegó como una cáscara, restando solamente el tejido. Me quedé completamente decepcionada.
En compensación, las otras telas que había dejado a merced del trabajo de la nieve, y la que se quedó enrollada en el árbol, resultaron magníficas.
Fuimos a Vilorio de Rioja, donde Acácio y Orietta tienen el refugio, pues también había dejado allí cinco cuadros. Aunque había nieve, se trataba de un lugar en el que desenterrar los trabajos sería fácil.
Siento que mis cuadros buscan la energía de la tierra. Es lo mismo que sentimos cuando realizamos el ejercicio de kundalini, cuando la energía de la tierra sube por nuestros pies y manos y atraviesa nuestro cuerpo. La energía de la Gran Madre.
Regresé al Camino de Santiago el 23 de enero de 2003 para desenterrar la primera, la segunda y la tercera etapas.
Los cuadros de la Virgen de los Pirineos, Roncesvalles, el Alto del Perdón, Santo Domingo de la Calzada, Vilorio de Rioja, San Juan de Ortega, San Antón y Castrojeriz.
Habían transcurrido cuatro meses cuando llegamos a Saint Jean Pied-Port. Estaba todo cubierto de nieve. Habían limpiado la carretera que conducía a Roncesvalles, pero si mirábamos alrededor, podíamos ver una capa de nieve de un metro de altura. Por esta razón, no nos fue posible ir a la Virgen de los Pirineos a desenterrar los cuadros. La subida hasta allí es muy difícil, y la carretera, además de ser muy estrecha, estaba cerrada.
Cuando llegamos a Roncesvalles, encontramos a nuestros amigos hospitaleros, Orietta y Acácio.
En ese momento se puso a nevar nuevamente, el frío era intenso, pero sentí un gran placer excavando la tierra (la nieve y la tierra, en realidad) y dando con los cuadros que estaban allí.
Estaba un poco frustrada por no haber podido sacar los cuadros de la Virgen de los Pirineos.
Donde la mano toca el cielo.
La interferencia en las telas resultó sutil: como las había puesto unas encima de otras, las del medio sufrieron menos interferencias.
Cuando llegamos al Alto del Perdón, la nieve también nos impidió subir. Empecé a entrar en pánico, pensando que no tendría cuadros para la exposición de mayo.
Pasamos nuevamente por la Capilla Templaria que tanto nos impresionó la primera vez. La Virgen de Eunate está sentada en el trono con el niño en el regazo. En esta ocasión, ella tenía una rama de trigo en la mano.
Cuando entramos a la capilla, había una mujer girando sobre sí misma en una extraña danza, similar a la del sufismo. Con una mano apuntada al cielo, y la otra hacia la tierra. Alianza entre el cielo y la tierra; encuentro de dos energías: la masculina y la femenina. LA NUEVA ALIANZA.
Un día, en los Pirineos franceses, me tumbé en un campo de trigo, sentí la tierra bajo mi espalda, y miré hacia el cielo, y tuve la sensación de una comunión perfecta. Cuando la energía del cielo desciende a la tierra, como Jesús, y la energía de la tierra, la Gran Madre, sube a los cielos.
Aquel día sentí que ese lugar estaba abierto para que yo realizara mi trabajo.
Fui a por el rollo de lienzo y le dije a Paula:
- Voy a hacer una tela grande.
Tomé las medidas del portal norte, la puerta de entrada a la capilla.
Apareció una mujer de aire suave y dulce y me preguntó qué estaba haciendo.
-Trabajo con la naturaleza, la energía de la “Gran Madre”. Estoy empezando a pintar un cuadro grande.
Ella me preguntó si trabajaba con la tierra, y le respondí que sí.
Empecé realizando impresiones con las piedras del suelo, como si fueran sellos.
Después pasé al portal sur, donde soplaba mucho el viento y tuve que sujetar la tela con piedras pesadas.
Descubrí las líneas verticales en el suelo. Fui al portal este, donde se encuentra el altar, y después al oeste. Calcando el suelo, las columnas, y algunas piedras.
Llevé la gran tela al terreno que había alrededor, y pinté con la tierra. Puse piedras, pigmentos naturales, y la dejé allí por una noche.
Al día siguiente sólo iríamos a recoger la tela para después partir a Madrid y a Jerusalén.
Cuando llegamos, había algunos coches aparcados, por lo que dedujimos que debían estar celebrando alguna misa.
Entramos a la iglesia. Había varias personas, todas con una vela encendida en la mano. Era el día de la luz que vino al mundo.
Nos conmovimos mucho. Fue una misa inspirada.
Estaba también la señora del día anterior. Se llamaba Mariam, y nos invitó a una sopa caliente. Era hospitalera de la Virgen de Eunate. Le pedí que viniera a ver el resultado de mi trabajo. Ella también es pintora, y realizaba sus texturas con tierra. Este encuentro fue verdaderamente especial.
 |
 |
| Camino de Santiago - Em desarrollo |
| |
|
|
|
|
| Regresé al Camino de Santiago |
 |
 |
 |
 |
 |
| |
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
| |
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
| |
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
| |
|
|
|
|
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
|
|