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Biografia

Christina Oiticica e Paulo CoelhoLa artista nació el 23 de noviembre de 1951 en Río de Janeiro, ciudad en la que siempre ha residido. A partir de sus idas y venidas a Europa, en 2003 optó por dividir su tiempo entre Río y los Pirineos del sudoeste de Francia, donde, con mucha inspiración, ha desarrollado aún más su trabajo, realizado en plena naturaleza, alimentando además una colaboración directa con el mundo natural, el cual, a través de una técnica basada en ceder temporalmente las obras a lechos de ríos, bosques, o interiores de árboles, no sólo interfiere en la obra, sino que la corrige.
La artista intenta retratar a través de su trabajo, de manera simple y directa, el mundo, el presente y la sociedad actual. Así lo hizo en su primera exposición: sus trabajos surgieron a partir de la impresión visual de su peregrinación por el Camino de Santiago de Compostela, en julio y agosto de 1990. Al instalarla en la Casa de España de Río de Janeiro, quiso ambientar la sala de manera que el visitante pudiese, además de observar la temática de los cuadros, vivir un recorrido simbólico por el Camino Santo.
Lo mismo ocurrió con la exposición “Ángeles”, que tuvo lugar en el Centro Cultural de la Light de Río de Janeiro en 1994.
Basándose en una de las más antiguas y arquetípicas formas de contacto con la divinidad, mostró estos seres según la imagen que la imaginación popular (y la suya propia, por tanto) guarda de ellos.
En la exposición “Juana de Arco”, realizada en 1996 en la Casa Francia – Brasil, se centró en el retrato de la mujer guerrera, armada también con la ternura y la tenacidad del trabajo de las mujeres. Sin dejar de centrarse en la figura mítica de la heroína francesa, recurrió también a las grandes mujeres de nuestro tiempo (como la Madre Teresa de Calcuta) y a las anónimas y valientes guerreras del día a día (la negra de la favela, la islámica, la india, la geisha, etc.). Confió a cada una de ellas un detalle representativo del modelo original, como una pieza de armadura, una lanza o una espada, pero sin dejar nunca de enfatizar lo que queda por detrás del acero y la coraza: la esencia femenina.
En el Museo Nacional de Bellas Artes, en 1997, el tema reflejó el anterior. Trabajó detalles de cuerpos de mujeres (de 12 a 90 años), sorprendidos en pequeños momentos de la actividad diaria, como la mano rezando el rosario, el pie de la bailarina en el momento de calzar la zapatilla, un busto reflejado en el espejo..., pequeños actos que representan grandes gestos y nos ayudan a enfrentar el buen combate de cada día.

Trabalho com a naturezaEn esa fase de su trabajo, quiso profundizar en lo figurativo y tomó el camino de lo monocromático. Aunque siempre había empleado muchos colores en sus cuadros, pensó en esta ocasión que el cuerpo humano retratado en una tela con tanta suavidad necesitaría el complemento de la mirada del espectador, que no se limitaría a completar la figura, sino que también le aplicaría el color que encontrase en su propia alma.
En sus siguientes trabajos, expuestos en 1998 en la Galería Portal de São Paulo y, en 1999, en la Galería del Centro Cultural Cândido Mendes, de Río, buscó intencionadamente la innovación, sin renunciar, incluso, a la osadía.
Con el cuerpo femenino, una vez más, como tema generador, sometió sus dibujos en esta ocasión a la tecnología informática para reinventar texturas, disolver imágenes, o torcer y retorcer objetos. Combinó senos y perlas y apuntó una tercera forma... fundida y unificada. A partir de las imágenes obtenidas, desarrolló el trabajo en las telas, mostrando que el cuerpo femenino, lo bello y lo sagrado pueden tener la misma forma.

Christina entiende el arte como un camino de búsqueda, una de las vías que condujo al descubrimiento de la verdad y la belleza. Sabe también que lo bello no se encuentra sólo en el trazo correcto del artista, sino que está presente en la variedad de lenguajes que traducen el arte. Las instalaciones, que sintetizan hoy en día su trabajo, revelan simbologías del objeto de arte, especialmente la belleza de la divinidad femenina en sus múltiples facetas: sexualidad, fecundidad, maternidad y vida.

Christina Oiticica

 


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